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Taller 5
ARC225 / HORARIO 502
Antonio Graña
Martin Montañez

Lima ha convivido con sus huacas desde su fundación hace 487 años, muchas de ellas desaparecieron cuando la ciudad se expandió y las que han logrado sobrevivir han prevalecido en el tiempo como vacíos urbanos. En varios casos han sido mutiladas, aisladas y dejadas en el olvido, siendo puntos de delincuencia e inseguridad. Esta percepción ha terminado por desvalorizar su importancia cultural para nuestra ciudad.

Existen en Lima 431 huacas, 377 han sido declaradas patrimonio cultural de la nación y sólo 27 han sido acondicionadas y puestas en valor (Meneses, 2020).

La cátedra ha planteado para el desarrollo del taller 2022-1 tener como tema la puesta en valor de los complejos arqueológicos de Lima, tomando como referencia las investigaciones desarrolladas en los Proyectos de Fin de Carrera del semestre 2021-2. Contemplando su potencial como centros turísticos, culturales y económicos que puedan beneficiar el contexto urbano de los barrios propuestos que cada alumno deberá escoger.

Por lo tanto los proyectos abordarán dos niveles de intervención, una de ordenamiento y renovación del borde del complejo arqueológico como espacio público en relación a la trama urbana, y otra de intervención que será más puntual (podría ser la propuesta de un museo, centro comercial, biblioteca, hotel, centro cultural, equipamiento deportivo, etc.) y deberá responder a los anhelos del barrio y contexto inmediato contribuyendo con la puesta en valor del lugar. La elección del programa será propuesta en conjunto entre la cátedra y los participantes luego de la investigación de los lugares de trabajo.

Mariel Abarca

El proyecto fue desarrollado en Armatambo, frente a la Huaca Marcavilca, la cual actualmente muestra un descuido total. Se propone un museo, el cual se emplaza siguiendo el eje del camino principal de todo el complejo Armatambo, y los ejes del contexto urbano. Este se relaciona con la huaca, creando distintos vínculos, tanto de orientación, visuales hacia esta destacando su importancia, y conexión directa para su visita. Además, se conecta por medio de una plaza entre el museo y la huaca que busca destacarla y revalorizarla. Su acceso desde la ciudad es por medio de la Calle San José, la cual conecta la Av. Huaylas y una plaza antes del ingreso al museo, que se compone por dos niveles, resolviendo también el acceso desde el barrio.

En el primer nivel se encuentra el programa público, lo que activa la dinámica en las plazas y la propia ciudad. El segundo nivel consta del programa privado, tanto de salas permanentes (momias, cerámicas, textiles), de una sala audiovisual y parte del programa de servicio (área de restauración y administración). Además, se diseñó un puente que conecta al museo con una propuesta de restauración de la huaca, para que esta se visite a través de un recorrido también propuesto. 

Alejandra Medina

El proyecto se emplaza en la margen derecha del río, frente a la Antigua Panamericana Sur y próximo a Pachacamac, el complejo arqueológico más importante de Lima, y al barrio de Julio C. Tello. Cuenta, además de las caballerizas, con un restaurante con una cancha de exhibición, un museo dedicado al «Caballo de Paso» peruano y un puente, cuya ortogonalidad contrasta con el sinuoso cauce del río Lurín. Dicho puente vincula la propuesta con un «malecón gastronómico», planteado al otro lado del río, y se adentra hasta el corazón de la obra: un espacio centrífugo, donde confluyen el espacio «del caballo» y el «del ser humano».

El proyecto se orienta hacia la huaca: esta es el «escenario» no se limita a los vestigios del centro ceremonial de Pachacamac o al área intangible, sino que comprende, también, el río, el mar y las islas (elementos naturales que guardaban una relación existencial con los asentamientos prehispánicos), entre otros. La pieza arquitectónica pretende aprovechar el potencial turístico de la zona y poner en valor el paisaje cultural, destacándolo sin dañarlo. Asimismo, recoge elementos y sistemas constructivos propios de la arquitectura tradicional del valle. Para el restaurante y las caballerizas se plantea una solución constructiva basada en el uso de muros de concreto y pórticos de madera rolliza de eucalipto y techos de carrizos, recubiertos de torta de barro.

Juan Diego Chang

El proyecto se encuentra ubicado frente a la huaca Cruz de Armatambo, la cual es una de las seis huacas existentes en Chorrillos que fueron parte del complejo Armatambo. Como estrategia de emplazamiento, se pretende liberar un sector del terreno industrial que se ubica frente a la huaca. La industria, en el barrio de Armatambo, ha deteriorado las inmediaciones de la zona, siendo los muros ciegos que rodean al lote industrial reservorios de basura y potencial flanco para robos y asesinatos, los cuales son concurrentes en el barrio. Por otra parte, resulta fundamental entender las dinámicas y atractores para el desarrollo del proyecto. Es así que, se pretende canalizar el flujo comercial de la avenida Huaylas hacia el interior del conjunto, el cual contiene tres plazas, una privada, semipública y pública, las cuales son acompañadas de espacios comerciales como restaurantes y tiendas. 

Ahora bien, un factor relevante dentro de la formulación de las directrices del proyecto es el tema de la vivienda. La precariedad y la autoconstrucción mal ejecutada flanquean al desarrollo de la vivienda en el barrio e impide su progreso. Es así que se hace evidente la necesidad de un proyecto que conciba dichos potenciales en su planteamiento, mejore la calidad de vida del barrio y se comprometa con la puesta en valor del patrimonio existente. Por ello, se plantea un edificio híbrido, el cual pueda integrar las dinámicas del barrio al interior y reivindique la conexión perdida con la huaca actualmente enrejada. De este modo, se pretende la peatonalización de la calle contigua y una plaza que, a modo de atrio, sea el gran vacío y vista hacia el patrimonio arqueológico.